He intentado abordar de este tema muchas veces y no he podido hacerlo porque aquí tratamos de personas y del sufrimiento, por lo que se tiene que poner mucho cariño, solidaridad y sensibilidad para poder hablar. Desde mi doble perspectiva, como enfermo y como médico, quería expresar mi opinión y compartir mis conocimientos.

Tengo 53 años y desde hace 18 padezco una ELA (esclerosis lateral amiotrófica), actualmente en fase avanzada: utilizo un ventilador conectado a una traqueotomía, me alimento a través de una sonda, y dependo de otra persona las 24 horas porque no me puedo mover. También trabajé en una unidad de Cuidados Paliativos con pacientes terminales; una de mis labores era atender a enfermos en los últimos días de su vida administrándoles una sedación que les desconectara y mitigara su sufrimiento, estando dormidos durante esos días u horas finales.

Para empezar, quería decir que la sedación que yo practicaba no tiene nada que ver con la eutanasia en dos aspectos: el primero es que la sedación no tenía un efecto inmediato y dormía al enfermo; en la eutanasia se utiliza una inyección que es letal en unos segundos. La segunda diferencia es que se administra a pacientes que piden morir voluntariamente y no están en los últimos días de su vida. Su enfermedad puede ser incurable, se puede catalogar como avanzada o terminal, se puede tener un enorme sufrimiento físico y psíquico, pero lo cierto es que el enfermo no se está muriendo. Conviene aclarar ahora que si alguien decide morir de forma voluntaria cuando no le ha llegado aún su final a esto se le llama suicidio, en este caso asistido por otra persona.

Aunque es duro hablar en estos términos, creo que es indispensable llamar a cada cosa por su nombre para evitar confusiones o que alguien piense que la eutanasia es una salida a estas situaciones tan dramáticas. No lo es: eso es un suicidio. En nuestra sociedad no se contempla el suicidio como una alternativa a un problema, y de hecho si vemos a alguien que quiere quitarse la vida arrojándose por un puente intentamos evitarlo, aunque esté sufriendo y sea su firme voluntad. ¿Y si esta persona sabiendo que soy médico me pide que lo empuje porque él solo no puede hacerlo? (la inyección). Le diría que no puedo quitarle la vida.

Muerte, sedación, enfermo terminal, dignidad, suicidio, sufrimiento, cuidados paliativos, derechos, eutanasia, días finales de la vida, humanidad, asistencia médica, delito, compasión… son términos que pueden formar una amalgama que nos lleve a la confusión. Entiendo que, si el enfermo desea morir y se suicida, ha sido su voluntad y ha hecho lo que quería, y si le ayuda otra persona esto es la eutanasia y nunca es una salida, es una forma cruenta de morir. Siento que haya personas que se suiciden. De verdad siento que tomen esa decisión. Y si no creo que se pueda hacer esto ¿qué propongo? En la ELA que conozco bien, necesitamos mucha ayuda económica, profesional, psicológica y social para vivir de forma digna. Y pediría que los cuidados paliativos sean accesibles a todos los pacientes que lo precisen, en especial en los días finales de su vida.

Testimonio de Jesús Marchal Escalona, médico jiennense y paciente con ELA