El equipo multidisciplinar hospitalario, el nutricionista, digestivo o la enfermera gestora, deben hacer una buena valoración nutricional de la persona con ELA desde el principio y aunque no manifieste síntomas de afectación. Estos profesionales deberán de tener en cuenta muchos factores del paciente, desde sus propios hábitos, conocer qué come habitualmente o si necesita ayuda para coger los cubiertos o preparar los alimentos… ya que unos consejos prácticos en este aspecto, pueden mejorar mucho la calidad de vida.

Por ejemplo, ayuda mucho un vaso con hueco para la nariz, porque permiten beber agua sin echar la cabeza hacia atrás; unos cubiertos con ángulo ajustable son de gran utilidad cuando la persona no tiene todo el giro de muñeca y, un corta pizza puede hacer las funciones de un cuchillo y se maneja mejor.

Casi desde el principio, vamos intentando modificar texturas, aumentar el número de comidas al día, aconsejar que no se distraigan con la tele y que hagan las comidas en un entorno tranquilo.

Aumentar el número de calorías, principalmente carbohidratos, que consumen los pacientes con ELA, puede ser una forma relativamente simple de alargar la supervivencia, según un ensayo clínico del Hospital del Massachusetts en Estados Unidos.

Con este fin, y en base a este ensayo publicado en Lancet, es necesario proponer cinco o más comidas al día, con menos volumen, pero más rica en calorías: queso, yogur, pastas, pan, cereales, arroz, aceite de oliva, huevos, plátanos… 

También es necesario tomar líquidos porque reduce las complicaciones infecciosas urinarias, el estreñimiento y fluidifica las secreciones.

Recomendaciones para mantener un buen estado nutricional:

  1. Al levantarse por la mañana, es aconsejable tomar un vaso de agua para apoyar en la limpieza de los riñones e hígado. Tome agua durante el día, pero no tome mucha con las comidas.
  2. No comas grandes cantidades de azúcar porque el hígado las convierte en grasa. Si siente necesidad de un dulce, coma fruta fresca o seca, miel o melaza.
  3. Si su digestión es lenta puede probar a comenzar con una pieza de fruta antes de cada comida o incluya un yogurt que contenga bífidus y acidofilus después de cada comida.
  4. Minimice su consumo de café, té y alcohol. Si toma té, no le añada leche ya que esto tiende a neutralizar la cualidad anti-oxidante del té.
  5. La carne y las aves proporcionan proteínas, vitamina B, hierro, zinc y otros minerales.
  6. El pescado blanco o azul contiene proteínas y un menor contenido graso que la carne.
  7. Los huevos aportan proteínas, vitamina B y hierro.
  8. El pan, los cereales, el arroz y la pasta son buena fuente de energía, fibra, proteínas, minerales y vitamina B.
  9. Las frutas y las verduras aportan a la dieta vitaminas, minerales y fibra. Se deben consumir entre cuatro o cinco raciones diarias.
  10. Coma alimentos altos en fibra tales como frutas y verdura cruda; cereales de desayuno que contengan salvado; pan alto en fibras y similares. Combinado con un consumo de agua adecuado esto ayudará a prevenir el estreñimiento, la digestión lenta y consecuentemente la excesiva “fermentación” de la comida en el intestino.
  11. La leche y sus derivados aportarán el calcio que mantendrá los huesos más fuertes. La vitamina D (leche entera, queso, yema de huevo…) es importante para sintetizar el calcio en los huesos y se absorbe a través de los rayos del sol.
  12. Utilice aceite de oliva virgen y evite las grasas saturadas.
  13. Intente incrementar la cantidad de comida cruda en su dieta a alrededor del 40%. Coma un desayuno liviano que incluya las frutas crudas, los cereales con leche de soja. Los zumos naturales son buenos para incluirlos en el desayuno. Trate de incluir la ensalada como parte de sus comidas principales del día (almuerzo y cena).
  14. Escuche a su cuerpo. Tome (preferentemente agua) tan pronto como sienta sed. No coma si no siente hambre, pero tampoco la aguante.
  15. Aumentar el número de tomas de alimento a 6-8 al día con porciones de menor cantidad para facilitar la digestión y evitar el agotamiento.
  16. De ser posible, comience las comidas con un alimento “amargo” tales como aceitunas y verduras de hoja de ensalada. Los “Principios Amargos” (no ácidos como el limón o vinagre) estimulan las papilas gustativas sensibles a lo amargo que están conectadas neuralmente a la pared del intestino y promueven la secreción de una hormona llamada gastrina que apoya el proceso digestivo a muchos niveles.

Desde la Asociación ELA Andalucía, aconsejamos consultar el apartado de Nutrición de nuestra web. Es un apartado muy completo con Actuaciones Nutricionales, pautas para mejorar el estreñimiento y dos recetarios de cocina con menús sencillos, ricos y familiares para disminuir el tiempo en la cocina y comer toda la familia lo mismo.

Todo lo anterior, son recomendaciones saludables generales, desde la Asociación, recomendamos a las familias que consulten con su Equipo Multidisciplinar para ajustar la nutrición al propio paciente y según su estado o necesidades particulares.

Si decides ir a una Terapia Alternativa de Nutrición, consulta antes a tu Equipo Multidisciplinar, hay muchos caraduras sin escrúpulos que lo único que pretende es sacar beneficio económico del paciente, y no cuentan con respaldo ni validez científica; ni por supuesto, garantías sanitarias. Por lo que recomendamos prudencia e informarse ampliamente antes de poner nuestra salud en manos de personas sin formación sanitaria.