La Consejería de Salud y Familias se enfrenta por primera vez a una doble epidemia: la de la gripe y la del Covid-19, dos infecciones víricas con síntomas muy parecidos (fiebre, tos, fatiga o dolor de cabeza y de garganta) que pueden agravarse si ambas confluyen en personas mayores y pacientes crónicos. La Junta va a empezar a administrar la vacuna antigripal a mediados del próximo octubre, queda por definir el día.

Desde la Consejería de Salud se había sondeado adelantar al mes de septiembre la campaña, pero esta opción se ha descartado por la dificultad de suministro. “Las dosis de la gripe no empiezan a llegar a España y Europa hasta finales de septiembre, no se ha podido empezar antes”, explica el director del Plan de Vacunaciones de la Junta.

La Consejería ha adquirido 2,3 millones de vacunas. Se pretende prevenir e inmunizar de la gripe, que alcanza su pico a finales del otoño y principios del invierno. Todos los esfuerzos están dirigidos a alcanzar mayores cotas de cobertura en la inmunización de la gripe entre los mayores de 65 años y los grupos de riesgo, que son también los colectivos que sufren con mayor virulencia los efectos del coronavirus.

La vacunación empezará la segunda semana de octubre en el caso de los colectivos con mayor riesgo: los residentes en residencias y el personal que los atiende, así como entre los profesionales de los servicios sanitarios, tanto de atención primaria como especializada y hospitalaria.

La administración de la vacuna será voluntaria para todos los colectivos y no obligatoria, como se había barajado. Aparte de los citados colectivos, se recomienda que se la ponga cualquier persona, incluyendo a niños y adultos jóvenes, que padezca enfermedades crónicas cardiovasculares, neurológicas o respiratorias, diabetes, obesidad mórbida, enfermedad renal, así como pacientes con cáncer y embarazadas. Además, la campaña engloba a los agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, bomberos, personal de emergencias sanitarias y de instituciones penitenciarias.