Este ensayo se basa en el uso de células madre adultas y en él van a participar un centenar de enfermos de ELA de cualquier punto del país. Salvador Martínez es el director del Instituto de Neurociencias de Alicante y el impulsor de este ensayo, ha explicado en el programa de radio ‘La Tarde’ en qué consiste dicho ensayo que primero han realizado en animales y después en un grupo de veinte enfermos:

“Hemos visto que las células de la médula ósea, las que podemos extraer, que son las que producen la sangre, tienen una acción como medicamentos, porque producen sustancias que mantienen las neuronas vivas. Es lo que se llama un efecto neurotrófico.

Lo que estamos intentando hacer es que esos efectos de la célula de la médula ósea, cuando los inyectamos en el músculo, mantienen vivas a las motoneuronas que enervan ese músculo a través de sustancias que tienen el mismo efecto neurotrófico y manteníamos las neuronas vivas sin necesidad sin hacer una intervención costosa ni que pusiese en riesgo la vida del paciente”.

Tras el ensayo en animales y en un grupo de veinte enfermos, “empezamos a pensar a hacer un ensayo en fase dos, que es lo que estamos comenzando”, ha explicado Salvador Martínez. Una fase que desarrollará el ensayo con unos cien pacientes.

“La única premisa es que el paciente tenga actividad funcional en el músculo para poder mantenerla”, subraya el doctor.

Con este método se consigue “retardar la degeneración del músculo que ha sido tratado con las células de la médula ósea. Se para de forma muy significativa la progresión de la enfermedad”, apunta Martínez.

Para llevarlo a cabo, “las células son las del propio paciente”, y así se evitan problemas de incompatibilidad y hacer tratamientos alternativos para evitar que el sistema inmune las rechace”.

El ensayo que van a llevar a cabo está financiado por el Instituto de Salud Carlos III.