Los resultados provisionales de un ensayo clínico de fase I/II reflejan un buen perfil de seguridad y sugieren un enlentecimiento del deterioro de los pacientes.

En un ensayo clínico en el que participaron 50 pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) causada por mutaciones en el gen superóxido dismutasa 1 (SOD1), la administración de una terapia antisentido llamada tofersen (anteriormente conocida como IONIS-SOD1Rx y BIIB067) se asoció a una reducción de la proteína mutada producida por el gen, la cual se supone que resulta tóxica a las neuronas motoras.

Las mutaciones en el gen SOD1 causan a nivel mundial entre el 15% y el 20% de los casos de ELA familiar y están en la base de alrededor del 2% del total de los casos de la enfermedad.

Las mutaciones o cambios provocan la síntesis de proteína mutante que «es tóxica y conduce a la ELA al dañar las células nerviosas que controlan el movimiento», según explicó Timothy Miller, uno de los investigadores que forma parte del equipo que dirige el ensayo clínico.

En el ensayo participó un grupo de 50 pacientes a los cuales se le administró aleatoriamente una de las 4 dosis del fármaco bajo investigación (20 mg, 40 mg, 60 mg y 100 mg) o una sustancia placebo.

Durante 12 semanas recibieron el tratamiento mediante una punción lumbar.

Los investigadores observaron que los 10 pacientes que habían recibido la dosis más elevada, la de 100 mg, experimentaron una reducción del 37% de la proteína SOD1 mutante en el líquido cefalorraquídeo en comparación con los pacientes que recibieron la sustancia placebo.

Para los investigadores, las menores concentraciones de la proteína en el líquido cefalorraquídeo sugieren que también hubo menores concentraciones en el cerebro y la médula espinal. Tales reducciones podrían conducir a la preservación de las neuronas motoras y enlentecer la progresión de la ELA, pero se necesitan más estudios para examinar esto más a fondo.

Aunque este es un ensayo de fase I/II en el que el objetivo primario es evaluar la seguridad del medicamento, los datos preliminares sugieren que la terapia podría enlentecer el avance de la enfermedad.

El grupo de pacientes que recibió la dosis de 100 mg mostró un declive funcional más lento que los pacientes en el grupo control, según informó la Academia Americana de Neurología en un comunicado de prensa.

Los efectos secundarios registrados fueron leves y moderados siendo los más frecuentes dolores de cabeza, dolor asociado al procedimiento de administración del fármaco y síndrome post punción lumbar.

Aunque los resultados que se conocen son preliminares, han sido suficientes para que Biogen, la compañía que tiene los derechos sobre la terapia originalmente creada por Ionis Pharma, ya anunciase el inicio de un ensayo clínico de fase III.

Este ensayo se convierte así en un ejemplo de la medicina más avanzada en la actualidad: personalizada (no es un fármaco para la ELA, sino uno para una forma específica de ELA) y teniendo en las terapias genéticas una de las herramientas más poderosas para vencer enfermedades que se creían infranqueables.

También es cierto que en el conjunto de pacientes los que tienen mutaciones SOD1 son un porcentaje pequeño y que la intervención temprana seguramente será clave para lograr un impacto terapéutico significativo.

Pero hay abierto un camino y este debe ser aprovechado.

Fuente de la información: Femexer