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Miércoles, 24 de Marzo de 2010 12:55 |
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Cuaresma es tiempo de conversión. Pero …¿y eso como se hace? Creo que para cambiar algo hay que saber qué tengo que modificar y porqué. La segunda razón está clara y es esa Esperanza en la vida eterna de la que nos habla Benedicto XVI. Yo quería contaros una pequeña historia sobre lo primero.
No hace mucho tiempo que leía a un gran santo español que reflexionaba sobre el camino de la santidad al que todos estamos llamados. Una de las escaleras que debíamos recorrer era la de la humildad, que a continuación pasaba por la pobreza y después por el menosprecio de sí mismo. Yo no entendí bien eso del aborrecimiento. Enseguida una voz dentro de mí decía que yo no podía pensar eso, yo soy una buena persona y un buen cristiano, colaboro con la Iglesia y con varias ONGs, estoy en contra de la globalización y a favor de los mas necesitados…… Imposible, yo no puedo pensar así.
Como siempre Dios sale en mi ayuda y pone en mis manos un libro de C.S.Lewis que al hablar sobre el camino que nos lleva a Dios, señala que en este viaje llevamos muchas cosas encima que nos sobran. Gráficamente decía “Para poder caminar es necesario que el guerrero deponga sus armas”. Esto lo entendí un poco mejor y me hizo pensar. Me lo bajé a un rincón de mi alma para comentarlo con cariño y confianza con Dios (y eso es la oración según Santa Teresa) y me di cuenta de que a lo largo de los años he acumulado dentro muchas armas. Estaban ahí, le explicaba a Jesús, para defenderme del mundo; pero cuando me pidió que se las enseñara me di cuenta de que eran “feas”. Allí apareció el orgullo, la vanidad, la avaricia, la envidia….. También las armaduras y corazas como la dureza de corazón, la incomprensión, la impaciencia……..
Jesús me convenció de que para seguirle estas armas no solo no sirven sino que me alejan de Él. En esa conversación de amistad aparecieron otros elementos y entonces me propuso: ¿porqué no cambias esas armas por otras más poderosas? Y me enseñó que el amor, la ternura la comprensión, la dulzura….me ayudarían para acercarme a Dios y a los demás. Me dijo que ha habido algún santo que se quedó totalmente desnudo cuando descubrió que le sobraba todo lo material.
Bueno ya tengo tarea para esta Cuaresma: Señor ayúdame para que desde la oración pueda Convertirme intentando apartar de mí esas armas que me sobran, para poder seguir el camino de la voluntad del Padre. Por cierto: gracias por enseñarme como un Papá bueno y cariñoso. |