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Mi nombre es Mª Dolores Solís Jiménez, Lola, soy maestra del colegio de la ONCE. El pasado día 1 de julio, falleció mi padre, enfermo de ELA. Fue ingresado en el Hospital Reina Sofía de Córdoba el día 26 de junio con una crisis respiratoria. Después de otras tres crisis más en esos cinco días de hospitalización, decidió por propia voluntad que no quería seguir así, que lo sedaran y lo dejaran vivir el poco tiempo que le quedaba tranquilo y con los suyos a su lado. Y todos nosotros, su familia, lo respetamos.
De esa manera, el primer día de julio a las 6 de la mañana, finalizó su angustia después de más de 10 años encerrado en un cuerpo que no era el suyo y que no le obedecía. Por un lado, es un hecho que nos tiene tristes porque no lo volveremos a ver más, pero por otro lado, estamos contentos porque se hizo lo que él quería al final y porque murió rodeado de los que le amaban. Nos quedamos con el recuerdo de su risa a carcajadas, el día anterior, incluso no pudiendo respirar bien, recordando y contándonos a duras penas retazos de su niñez con sus hermanos y de nuestra niñez con él. Doy las gracias a todos los miembros de la Asociación ELA Andalucía por la labor informativa y de divulgación que estáis llevando a cabo y que es tan necesaria, tanto para los que padecen esta enfermedad como para sus familiares. Un saludo en nombre de mi madre y de mis hermanos, Lola
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