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(04-03-10) En un estudio actual, los investigadores de la Universidad de Maryland (Estados Unidos) situaron un dispositivo de sensores en el cuero cabelludo de cinco participantes para registrar la actividad eléctrica de su cerebro mediante electroencefalografía (EEG).
Se pidió a los voluntarios que desde un botón central tocaran otros ocho botones en orden aleatorio durante 10 ocasiones mientras que se registraban las señales cerebrales y los movimientos de la mano. Tras ello, los investigadores intentaron decodificar las señales y reconstruir los movimientos de una mano en tres dimensiones. Según explica José Contreras-Vidal, director del estudio, "nuestros resultados mostraron que la actividad cerebral eléctrica adquirida a partir de la superficie capilar porta suficiente información para reconstruir los libres movimientos continuos de la mano".
Los investigadores descubrieron que un sensor en particular, de los 34 utilizados, proporcionaba la información más exacta. Este sensor estaba localizado en una parte del cerebro llamada la corteza sensoriomotora primaria, una región asociada con el movimiento voluntario. Las señales útiles también se registraban de otra región denominada lóbulo parietal inferior, conocida por ayudar a guiar el movimiento de los miembros.
El descubrimiento tiene implicaciones para el desarrollo de tecnologías de interfaz cerebro-ordenador y para aquellas que ya existen. Pacientes con trastornos neuromusculares graves como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), ictus o lesiones de la médula espinal podrían beneficiarse de estos avances para volver a realizar tareas complejas sin la necesidad de tener implantados electrodos cerebrales.
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