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Para Montserrat Altemir, no hay dos pacientes con ELA iguales, ni en sus circunstancias ni en sus síntomas, así que dos tratamientos no pueden ser iguales. Por ello, el éxito del tratamiento fisioterapéutico es que éste, sea precoz, individualizado e integral. Sin embargo sea cual fuere el abordaje adoptado, hay ciertos problemas comunes a la mayoría de los afectados que es posible anticipar y minimizar sus síntomas.
La Asociación ELA Andalucía celebró, el pasado 19 de febrero un taller práctico de Fisioterapia en la ELA que, dirigido por Montserrat Altemir (Neurofisioterapeuta) pretendía abordar aquellas actividades terapéuticas que contribuyen a proporcionar autonomía y calidad de vida a las personas afectadas de ELA.
Basándose en la fase temprana de ELA de las personas que asistieron a la jornada, Altemir destaca que en este estadio es muy importante afirmar el caminar y los ejercicios isométricos que fortalecerán nuestra musculatura. Así pues recomienda algunas actividades:
Mejorar y equilibrar la marcha:
Debido a la evolución de la ELA, es normal la rigidez de la musculatura flexora y extensora que, a su vez provoca asimetría en la postura o movimiento y cojera al caminar, por la carga de tensión en las rodillas.
Ejercicio: de pie y con los ojos cerrados, nuestro cuidador nos abrazará suavemente por la cintura. El afectado iniciará la marcha (que seguirá también su cuidador), coordinando mentalmente los pasos, cargando de forma equitativa ambas piernas. Que paso por paso esté lo más sincronizado posible. Este ejercicio también es aconsejable realizarlo descalzo, sin calcetines, para sentir los puntos de presión y sentir el cuerpo.
También es importante sincronizar la pelvis. Para ello, nos ponemos de rodillas en posición de gateo e iremos gateando de forma cruzada, es decir, muevo la rodilla derecha y avanzo la mano izquierda, muevo la rodilla izquierda y avanzo la mano opuesta y, así sucesivamente. Aquí son muy importantes las cargas, iremos gateando cargando de forma equitativa. Si las rodillas duelen, las protegeremos con una espuma que nos podemos sujetar atrás en la pierna, como si fuera una rodillera de unos patines.
Estos ejercicios los haremos varias veces al día y de poca duración.
Para flexibilizar la musculatura lumbar, nos tumbamos en el suelo boca arriba y con las rodillas flexionadas, nos colocamos una toalla bajo los “riñones”, en la zona lumbar y, contraemos el abdomen subiendo una rodilla hacia el pecho, pierna abajo y repetir el movimiento con la otra pierna. Esta actividad potencia y da fuerza a la musculatura, mejorando con ello el caminar.
Mejorar la respiración
Es fundamental una buena respiración diafragmática-torácica. Para ello, hay que mantener los músculos flexibles y fuertes. Nos tumbamos boca arriba con las rodillas flexionadas y los brazos extendidos por encima de nuestra cabeza y, sobre nuestro abdomen colocamos un libro. Inspiramos por la nariz, sube el libro; expulsamos el aire por la boca y baja el libro. Esta actividad también se hará con los brazos extendidos en cruz. La separación de los brazos del cuerpo, hacia arriba o en cruz, permite ampliar la capacidad pulmonar y una buena respiración.
Para toser y expulsar las secreciones, nos sentamos y tosemos haciendo fuerza con nuestro puño bajo las costillas, para ayudar y empujar al diafragma. Repetimos varias veces forzando la tos.
Estos ejercicios y más, practicaron los afectados que asistieron al taller y, nos dejó a todos con ganas de más actividad y, por supuesto, repetiremos pronto.
Aprovechamos esta noticia para dar las gracias a Montserrat Altemir, por su disponibilidad altruista, por su amabilidad y por el saber que nos transmitió a todos.
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