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Entre los tipos de ELA es el bulbar el que principalmente incide desde el primer momento sobre las funciones de comunicación, la deglución y la respiración. A medida que la ELA evoluciona, la fonación puede verse modificada. Por un lado, en función de la debilidad de los músculos involucrados en ella y por otro, a consecuencia de una mala sincronización de la respiración con la palabra. Durante el proceso puede que le cambie la intensidad o el tono de la voz (disfonía), que tenga un habla nasal, dificultad en la articulación de la palabra (disartria), e incluso que pierda la capacidad de hablar (anartria). Estas alteraciones pueden ser debidas a la afectación de la musculatura respiratoria y/o de algunos nervios craneales, así como al cúmulo de saliva y secreciones en la faringe y en la cavidad oral (sialorrea).
El Logopeda es el profesional que trabaja todos estos componentes: voz, habla, deglución y la comunicación en general. Por lo que si el paciente de ELA, comienza a presentar alteraciones del habla, debe acudir a un especialista. No obstante, le pueden resultar de interés los siguientes consejos de carácter preventivo:
• Utilizar frases cortar eliminando palabras innecesarias. • Hablar despacio. • Aprender un ritmo de respiración y de pausas adecuado. • Dar pistas al oyente mediante la expresión facial y corporal. • Usar lápiz y papel siempre que le sea posible. • Mantener una actitud tranquila y relajada a la hora de hablar, procurando un ambiente silencioso. • No beber ni comer mientras habla para evitar riesgo de aspiración. • No gritar en ninguna ocasión. • No tomar cosas ni muy frías ni muy calientes. • Evitar el reposo vocal, salvo recomendación médica. • Evitar forzar los músculos de la cara, cuello, garganta y hombros, especialmente cuando se habla.
El Logopeda con el paciente de ELA
Ejercicios con el Logopeda Consejos para las personas que interactúan con el paciente de ELA Ejercicios para el velo del paladar Ejercicios respiratorios para el habla Masaje facial y ejercicios articulatorios |