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Nutrición enteral: PEG y sonda nasogástrica PDF Imprimir E-mail

Cuando ya no es posible mantener un ingreso calórico adecuado a través de una dieta regular, los suplementos alimenticios disponibles comercialmente pueden, con
frecuencia, proveer un ingreso calórico adecuado y facilitan que los pacientes puedan tragarlos de forma segura. Como consecuencia, es apropiado considerar el uso de la alimentación por Gastrostomía cuando:

1. Si los pacientes se atragantan con comida o líquidos.
2. Toman más de una hora con cada comida.
3. Están perdiendo peso rápidamente.
4. Se están deshidratando.

La nutrición enteral es la técnica de soporte nutricional por la cual se introducen los nutrientes directamente al aparato digestivo cuando éste es anatómica y funcionalmente útil, pero existe alguna dificultad para la normal ingestión de alimentos por la boca. Se utilizan preparados comerciales que contienen todos los nutrientes necesarios para el organismo. El paciente ganará peso y se encontrará mejor nutrido, con más fuerzas y mejor ánimo.

Existen dos vías de acceso de nutrición enteral:

• Sonda nasogástrica (SNG).
• Gastrostomía Endoscópica Percutánea (PEG o GEP).

Las pautas de alimentación a seguir se las dará el personal experto en nutrición y, habitualmente suelen ser preparados comerciales que contienen todos los nutrientes necesarios para su organismo, aunque también le pueden indicar que introduzca algún tipo de líquido de forma que no se obstruya la sonda.

Después de una gastrostomía la ingesta por boca no queda prohibida, en la mayor parte de los casos, sino únicamente limitada en cantidad. En ocasiones la gastrostomía sólo se usará para administrar los líquidos con seguridad, manteniendo una buena parte de la ingesta oral. Habitualmente el paciente siente alivio al dejar de ingerir a la fuerza toda la comida por la boca y tomar solo las cosas que más le apetecen y mejor puede tragar.

Si presenta vómitos o tos al recibir los alimentos, deje de administrarlos de inmediato y consulte a su médico. También puede presentar diarreas, problema relativamente frecuente que precisaría un ajuste de su alimentación por parte de los expertos en nutrición.


Alimentación enteral por PEG:

Es una técnica de alimentación sencilla y relativamente segura que permite la nutrición enteral durante períodos de tiempo prolongados.

La sonda se la colocará, al paciente, un médico especialista, a través de un pequeño orificio practicado en la pared abdominal que va directamente al estómago.

La PEG presenta muchas ventajas frente a la SNG y el paciente y sus familiares deben estar informados de la conveniencia de su realización precoz, ya que la incidencia de aspiración pulmonar y de reflujo gástrico es mucho menor que con la SNG. Además de presentar menos problemas estéticos y psicológicos, evita las lesiones del esófago y la nariz.

Para evaluar la absorción de la última toma de alimento, es decir si existe fórmula no digerida de toma previa, se aspirará con una jeringa el contenido del estómago, antes de cada toma, no administrando la siguiente si el contenido es superior a 100ml. El contenido gástrico extraído se debe volver a introducir dentro del estómago, salvo si la cantidad extraída es superior a 200ml. Esta técnica también se debe realizar cuando el paciente es portador de SNG.

Al estar la sonda insertada a través de un pequeño orificio en la pared del abdomen, el cuidador debe extremar las medidas higiénicas alrededor de ese orificio, procediendo a lavar cada día con agua y jabón la sonda desde la zona más próxima a la piel hacia el exterior, así como las conexiones. Después, con una gasa se cubrirá la zona de inserción de la piel y se tapará con un poco de esparadrapo antialérgico.

También hay que comprobar la existencia de excesivo residuo gástrico, tal y como se ha explicado más arriba.


Alimentación enteral por SNG:

La alimentación por sonda nasogástrica consiste en administrar los alimentos a través de una sonda que se introduce por la nariz y que llega hasta el estómago. Se trata de una alternativa a la alimentación por boca y su objetivo es mantener al paciente de ELA en óptimas condiciones de hidratación y de nutrición.

Suele ser un paso intermedio entre la alimentación oral y la alimentación por PEG, ya que su utilización prolongada le puede ocasionar algunos problemas, tales como erosiones en el esófago y en las fosas nasales, además, resulta molesta para el paciente y antiestética.

La sonda se la pondrá al paciente una enfermera, que le indicará cómo mantenerla correctamente y le resolverá las dudas que surjan.

Cuando el cuidador realice maniobras de conexión y desconexión de la sonda, ésta se tendrá que pinzar para evitar la entrada de aire en el estómago del enfermo. Cuando la tenga conectada, también será importante vigilar que no se doble o acode y que no se obstruya, para lo que tendrá la precaución de triturar y diluir perfectamente los medicamentos que vaya a administrar por la sonda, sin olvidarse de introducir una pequeña cantidad de agua a continuación, acción que también deberá realizar al finalizar la toma de alimento.

La posición correcta a la hora de comer debe ser sentado o semisentado, así se evita que los alimento refluyan desde el estómago a las vías respiratorias. Esta posición se mantendrá al menos una hora después de haber comido. El alimento debe estar colocado a una altura mínima de 60 cm, por encima de la cabeza del paciente

La sonda nasogástrica debe fijarse con esparadrapo antialérgico e ir cambiando los punto de sujeción para evitar erosiones en la piel. La limpieza de la boca y de las fosas nasales periódicamente es fundamental para prevenir infecciones.

Recuerde: antes de administrar la alimentación debe asegurarse que la SNG no se haya desplazado, ya que introducir alimentos fuera del estómago puede ser peligroso para la salud del paciente.

La correcta utilización de la sonda y los riesgos que un mal uso conlleva, se los explicará su enfermera de referencia. Las pautas de uso, aunque son sencillas, es importante seguirlas con rigor, un mal uso de la sonda podría originarle al paciente una aspiración pulmonar y una neumonía aspirativa.

Un método sencillo de comprobar la ubicación de la sonda es introducir el extremo de la misma en un vaso con agua. Si burbujea, es posible que se encuentre en las vías respiratorias, en cuyo caso no debe introducir alimentos ni líquidos por PELIGRO DE ASPIRACIÓN, si no burbujea, proceda a aspirar con una jeringa para comprobar que lo que sale es contenido gástrico.

Aunque el método más fiable para asegurarse que realmente la sonda está en el estómago, consiste en introducir 10 ó 20 cc de aire a presión con una jeringa por la sonda y comprobar la entrada del mismo al estómago, para lo que se necesita un fonendoscopio que se colocará a nivel del epigastrio, debajo del esternón.

 

 

 


 

 
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