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Hay una fuente muy bonita, esta situada en un precioso bosque donde lo malo se olvida, lleno de flores de varios colores, con muchos olores. El verde resalta, los pájaros cantan y los animales eran los que lo habitaban.
La fuente era de piedra, tenía tallada una ardilla en lo alto y era muy grande con forma redonda. Las aguas que manaban de ella eran cristalinas y parecía que brillaba. El agua salía de los laterales de la ardilla. Decían que ese agua cumplía deseos, pero sólo si era posibles realizarlos. Los deseos que la fuente realizaba eran cada vez más famosos y conocidos por todo el mundo. Una pobre niña se entero de la noticia y ella que sólo había tenido un deseo en su vida, pensó en ir a ver la fuente. Sin que su madre lo supiera fue corriendo. Cuando llegó se quedo asombrada de lo bonita que era. Escuchó una voz que dijo si quieres que la fuente te cumpla el deseo primero tienes que beber de su agua y después en voz alta cuenta lo que te pasa y tu deseo. La niña fue corriendo bebió y dijo: Lo que a mí me pasa es que mi papá tiene una enfermedad y a veces le veo muy triste pero otras muy contento, me gustaría que mi papá se curara.
Los días pasaron y ella pensó que lo importante no es que se cure sino que esté feliz. Andrea, 11 años, hija de un paciente con ELA
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