Cuando la ELA avanza y la persona pierde la voz y la posibilidad de escribir, unas gafas sin cristales con un puntero láser en la patilla, puede ser una forma efectiva de comunicarse para algunas personas mayores con ELA, o para todas las edades en situaciones puntuales de ingresos hospitalarios o cuando salimos a la calle.

El láser debe apuntar a un panel de comunicación. En la pared de la habitación y a una altura apropiada a la posición del paciente, se coloca un panel con las frases más habituales y con las letras del abecedario para que pueda construir frases. Se pueden hacer tantos paneles o tableros como circunstancias del usuario: para el asistente de tos, para salir a la calle, para el baño, para la medicación…

El tablero de comunicación es personalizado por la persona que lo va a usar, dependiendo de su estado físico y su forma de hablar.

El tamaño del tablero es diferente para cada persona, dependiendo de sus circunstancias o lugar de ubicación.

El vocabulario del tablero se personaliza para reflejar lo más frecuentemente utilizado: palabras, necesidades, nombres, verbos, posiciones corporales, etc.

De interés para el control de la conversación:

  • Es muy importante incluir estas frases hechas como “ok”, “fin”, “dejadme tranquilo”, “empezar de nuevo” porque la persona usuaria se cansa. Mover la cabeza de una letra a otra cuesta trabajo.
  • Importante dejar algunas celdas en blanco por si en algún momento se quiere añadir alguna palabra o acción una vez confeccionado el tablero.
  • Es importante que el interlocutor vaya nombrando en voz alta las letras y palabras al mismo tiempo que el paciente las va señalando. Para los interlocutores olvidadizos, es mejor ir anotando las palabras o letras que señala el paciente.
  • También ayuda si el interlocutor, ocasionalmente, repite la parte de la frase que hasta ese momento ha sido señalada.
  • El acompañante en la comunicación debe colocarse cerca del paciente, y si es a su nivel ocular, mucho mejor.

Las gafas ya están inventadas en el mercado, pero no se venden. En la Asociación ELA Andalucía las fabrica una persona voluntaria y la Asociación ELA Andalucía las presta a sus asociados que las necesitan.