Quienes tienen pareja, quieren dormir juntos mientras puedan en una cama grande, pero con el tiempo puede ser más práctico tener en la misma habitación una cama individual articulada para la persona afectada y otra individual normalizada para la pareja.

La cama normalizada se puede elevar y poner a la misma altura que la articulada, para ello tendremos que poner en las patas de la cama conos elevadores, también llamados patas de elefante, que los podemos comprar en internet y los hay de diferentes alturas y precios.

La cama articulada es importante para la comodidad del paciente y para facilitar la manipulación de sus familiares y cuidadores. La podemos solicitar a la Enfermera Gestora de nuestro Centro de Salud o de la Unidad de ELA hospitalaria que, según disponibilidad de camas, la prestan a las familias.

Las posturas

Conforme la ELA avanza, la persona puede tener espasticidad (rigidez), que se puede intensificar porque está mucho tiempo en la cama, por ello debemos tener en cuenta algunos aspectos:

  • Movilizaciones frecuentes del paciente, haciendo cambios posturales cada 2 horas, pero estos deben ser cuidadosos y sin brusquedades.
    La falta de movilidad hace que durante todo el tiempo sean las mismas zonas las que reciben presión (talones, rodillas, glúteos, caderas, cabeza…) y esa presión puede causar dolor y un desgaste de la piel junto con una falta de aporte de sangre provocando unas heridas llamadas “úlceras de presión” y son muy difíciles de curar, por eso es importante prevenirlas.
  • Evitar posturas que aumenten la espasticidad: En el caso de que la persona tenga espasticidad es importante no posicionarle de forma que se potencie; para saber exactamente cuáles son las mejores posturas es recomendable consultar a nuestro médico, enfermera o fisioterapeuta.
    De forma general, vamos a explicar posturas saludables que pueden evitar contracturas o limitaciones articulares:

Boca arriba

Tronco y cabeza: Deben estar correctamente alineados, evitaremos que la cabeza esté excesivamente flexionada o extendida. La elección de la almohada es importante si el afectado va a estar mucho tiempo en la cama. Podemos colocar dos almohadas cruzadas de manera que también se eleven los hombros y evitar una flexión excesiva del cuello.

Brazos: En personas que tengan espasticidad y los brazos tiendan a flexionarse, los colocaremos ligeramente extendidos (tampoco completamente extendidos porque posiblemente provocaría dolor) ayudándonos de cojines o almohadas para que queden a la misma altura que el cuerpo. Procuraremos también que las manos no queden cerradas y descansando sobre el vientre.

Una correcta posición de brazos, alivia mucho el dolor de hombros y brazos.

Rodillas: Es preferible mantenerlas en una ligera flexión, con una almohada o cojín cilíndrico bajo las rodillas, para reducir la tensión que provoca una completa extensión.

Pies: Hay que poner una almohada o toalla bajo los pies para ayudarle a que mantenga una flexión de los tobillos de unos 80º. También calma mucho poner una almohada o cojín a la altura de los tobillos, de forma que los talones queden al aire y no rocen en las sábanas.

Con estos consejos se evita el dolor y las escaras, que son heridas que aparecen fácilmente pero que tardan mucho tiempo en curar.

De lado

Piernas: La correcta colocación de las piernas evita puntos de presión y reduce la espasticidad. La pierna que quede debajo estará casi extendida. La pierna que queda arriba, la flexionaremos y colocaremos una almohada debajo, para que la cadera quede alineada también.

Brazos: Si el afectado tiene espasticidad procuraremos que no queden completamente flexionados. El brazo que queda debajo lo colocaremos por delante y bajo la almohada. El que queda por encima lo colocaremos ligeramente flexionado sobre una almohada. (En los brazos, pondremos almohadas porque abarcan mejor toda la extremidad, en cambio un cojín abarca una zona mucho más pequeña).

Para terminar, una sugerencia casera, ¿verdad que en invierno pesan mucho las sábanas y las mantas en los pies? Pues un buen truco es poner al pie de la cama una silla con el respaldo tocando la parte de la cama o colchón que queda a los pies y, a la hora de dormir poner tanto la sábana como la manta por encima del respaldo para que en el peso de ambas recaiga en el respaldo de la silla y no en los pies. Existen alza sábanas que venden en las ortopedias, pero son armazones muy aparatosos que ocupan mucho espacio en la cama.