Aunque la ELA no afecta a la inervación intestinal, quizás el problema más frecuente con el que se encuentra la persona afectada de ELA, sea el estreñimiento.

Es muy normal que el estreñimiento aparezca en el curso de la ELA y puede estar relacionado con:

  • La inmovilidad en fases avanzadas de la enfermedad.
  • La disminución de la ingesta de líquidos.
  • Una dieta pobre en fibra (legumbres, verduras, cereales integrales y fruta).
  • Puede ser un efecto secundario de algunos medicamentos.

Debemos tener en cuenta que el hábito intestinal de cada persona es diferente y no hay que preocuparse si no se realiza una deposición todos los días. Se habla de estreñimiento cuando no se realiza deposición en un periodo de 2 ó 3 días. O si ésta es escasa o excesivamente seca.

En cuanto al tratamiento, siempre debe indicarse medidas dietéticas, como aumentar la ingesta de líquido y una dieta rica en fibra. En fases evolucionadas de estreñimiento el médico puede añadir tratamiento farmacológico.

Pautas para evitar el estreñimiento:

  • Comer todos los días a las mismas horas favorece el patrón regular de eliminación fecal.
  • Como ocurre con la comida, que existen horarios preestablecidos, y a veces nos sentamos a comer “sin ganas”, es necesario adquirir también un horario fijo cada día para ir al servicio, sin prisas y con intimidad. Aprovecha cuando la motilidad intestinal es mayor, que suele ser después del desayuno o almuerzo.
  • Bebe suficiente líquidos (por lo menos 1,5 litros) preferentemente entre una comida y otra para no alargar el proceso de la digestión. Esto asegura una buena hidratación y ayuda a prevenir el estreñimiento.
  • Introducir alguna rutina para favorecer la defecación (en ayunas o en el desayuno beber un vaso de agua tibia con zumo de limón o un zumo de naranja, mandarina, kiwi o ciruelas). Después, desayuna normalmente.
  • La dieta debe ser rica en fibra y en alimentos que contengan abundantes residuos como fruta, verdura, hortalizas, legumbres y cereales siempre integrales. La fibra actúa como dando más volumen y menos consistencia al contenido fecal ya que facilita que se retenga agua en su interior. De esta manera, es mucho más fácil su eliminación.
  • Si tienes una gastrostomía hecha y te alimentas con dieta enteral, se te pueden proporcionar dietas enterales ricas en fibra.
  • Aumentar en lo posible el ejercicio físico. Si no puedes caminar, unos suaves masajes rotatorios en el abdomen pueden ayudar. La técnica es la siguiente: tumbado en la cama, aplicar crema o aceite en el abdomen y con una presión moderada, masajear en círculos con el sentido de las agujas del reloj con las puntas de los dedos. El tiempo de masaje debe oscilar entre los 5 y 10 minutos, dependiendo del grado de estreñimiento que se padezca. Para potenciar el efecto del masaje, se puede repetir 2 ó 3 veces al día.
  • Si a pesar de todo persiste el estreñimiento, es mejor recurrir a reguladores del tránsito intestinal (lactulosa) que aumentan el volumen de las heces y favorecen la eliminación fecal. Son laxantes de fibra vegetal soluble. Preguntar a nuestra enfermera gestora qué regulador nos puede venir bien.

Si después de todo lo anterior, el estreñimiento persiste, debemos comunicarlo a nuestro médico o enfermera

A tener en cuenta

  • Las dietas blandas y pobres en fibra contienen pocos residuos y, por tanto, provocan un menor estímulo del reflejo de defecación.
  • Por otra parte, los alimentos con pocos residuos como el arroz, los huevos y las carnes magras se desplazan más lentamente por el tracto intestinal.
  • Además, el queso y la pasta también favorecen el estreñimiento.
  • Para facilitar la digestión, no debemos acostarnos tras la comida, hasta que no haya pasado una hora.