Cualquiera que tenga en su entorno a una persona dependiente sabe que su cuidado y atención requiere de mucho cariño, pero también experiencia y conocimientos.

Aunque la edad no es sinónimo de dependencia, a menudo sí están relacionados. Lo cierto es que cada persona es diferente, hacerse mayor también lo es… y los cuidados y la atención que requieren.

Acudir a una residencia se presenta como la última opción deseada por nuestros dependientes que prefieren vivir en su propio domicilio. Pero el problema es que, en casa, no siempre se puede contar con los cuidados necesarios.

El cuidado a personas dependientes puede ser formal o informal:

  • Los cuidados informales son aquellos proporcionados por familiares o allegados, y raramente renumerados.
  • Los cuidados formales a domicilio, ya sea para tareas puntuales o constantes, que ofrecen indudables ventajas de salud física-emocional para todos los miembros de la familia.

Pautas para elegir los mejores cuidados:

  • En la medida de lo posible, tiene que ser una decisión toma en asamblea familiar en la que participen todos los miembros.
  • Identifica las necesidades (físicas, instrumentales o sociales) de la persona dependiente.
  • Identifica y valora tus propias posibilidades y disponibilidad en el cuidado del familiar: puede resultarte de gran ayuda preguntarte ¿Qué necesito?, ¿Qué me ayudaría?
  • Antes de tomar cualquier decisión, busca información y orientación oficial de los servicios disponibles, su formato, o de las necesidades específicas que vaya presentando su familiar.