Testimonio: De todas las cosas que no podemos hacer, creo que lo más duro es no poder asearme. Para mí, es impensable pasar un día sin ducha. Hay que ingeniárselas como sea, mientras se pueda, para duchar al enfermo. Cuando resulte imposible porque el paciente esté definitivamente en la cama, se busca ayuda para la hora del aseo. Entre dos personas con un poco de maña y principalmente, buena voluntad, se puede lavar al afectado perfectamente y cambiarle la ropa de cama.

Algo importante y que todos los cuidadores y familiares tienen tendencia a olvidar es secar bien todos los pliegues. Debajo de la tripa “y no es una gracia”, hasta yo que no estoy especialmente gorda, al estar siempre sentada, se me forma un “michelín” que no puede quedar mojado porque se forman heridas, que duelen… Recuerda secar bien las axilas, las ingles, los oídos…

Nada más desagradable que tener agua en los oídos. Hay que secar con bastoncillos, pero ¡ATENCIÓN! No te pongas a hablar por teléfono, escuchar música o pensar en las musarañas, mientras insertas el bastoncillo hasta no se sabe dónde… Y luego las orejas, no olvides todos los rincones, delante y detrás. Las uñas de pies y manos también es necesario secarlas bien.

¿Qué más? Los ojos, a mí me pican y lagrimean con el cansancio. Bueno, pues bien, aunque parezca mentira hay gente que no se da cuenta que hay que limpiar los ojos, partiendo del canto interior hacia el exterior (hay por aquí un despistado en mi familia que una vez me secaba las lágrimas, empezando del exterior del ojo derecho pasando por el tabique nasal como sobre un puente, hasta la esquina del ojo izquierdo). Una vez puede tener gracia, pero no más… dicho sea de paso, que todo se aprende sobre la marcha.

Otro asunto también importante es la higiene bucal. En primer lugar, se necesita un cepillo dental eléctrico para facilitar el lavado de dientes. Ardua tarea donde las haya… Primero porque hay un momento en que ya no podemos abrir la boca.

Mi hija me dice: ¡Mamá, si no abres la boca no puedo sacar el cepillo! Je, je, je, como si fuera tan fácil, cuanto más presiona, más aprieto yo. Si alguien tiene este problema, debéis saber que es involuntario, igual que no podemos andar ni hablar, pues tampoco podemos mover la mandíbula.

Otra cosa que tengo que decir es que la mascarilla bipap debe quedar herméticamente cerrada, es decir, que no se escape el aire, porque eso reseca las mucosidades, la garganta, la boca, la lengua… Alguna vez por no llamar a mis hijos, hasta se me queda la lengua pegada al paladar.

Importante también es hidratar la piel del enfermo. Para mí es imprescindible una vaselina de labios, aplicar todas las veces que sea necesario. Cuando me olvido, se me quedan los labios tan secos que tengo la sensación de tenerlos agrietados y eso duele…

También es conveniente, sino necesario, estimular los músculos, manos, brazos, pies y piernas… A la hora de comer, si antes nos dan un pequeño masaje en el rostro sienta de maravilla.

Adilia