Cuidados de Enfermería
Se centran en atender las necesidades del paciente cuando la enfermedad avanza.
La dificultad para tragar requiere la adaptación de la dieta con espesantes y texturas específicas. En casos avanzados, la gastrostomía (PEG) es una opción para garantizar una nutrición segura, requiriendo higiene y manipulación cuidadosa de la sonda.
La movilidad se ve progresivamente afectada, por lo que debemos prevenir úlceras por presión mediante cambios posturales y el uso de cojines y camas articuladas. La incontinencia urinaria funcional y el estreñimiento pueden aparecer debido a la inmovilidad, por lo que es importante establecer rutinas y seguimiento.
La higiene y el cuidado de la piel y de la boca son esenciales para prevenir infecciones y úlceras. Además, se deben adaptar el hogar y las actividades diarias para evitar riesgos y promover la seguridad del paciente y del asistente.
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Cuidados de Fisioterapia
La fisioterapia en pacientes con ELA se adapta a las distintas fases de la enfermedad para optimizar la movilidad, la ventilación y el manejo de secreciones. En la etapa inicial, cuando la musculatura respiratoria aún conserva su fuerza, se busca mejorar la ventilación, fortalecer los músculos inspiratorios y enseñar una tos eficaz mediante dispositivos como el ambú y el inspirómetro.
Los principales dispositivos respiratorios incluyen el ambú, que mejora la ventilación y ayuda en la expulsión de secreciones; el inspirómetro y los IMT, que fortalecen la musculatura inspiratoria; el asistente de tos, que facilita la expulsión de secreciones.
Los asistentes deben estar atentos a señales de alarma como la dificultad respiratoria, problemas para tragar o síntomas de mala oxigenación nocturna. En caso de emergencia, deben contactar con la unidad hospitalaria de referencia.
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