Rosa y Jon, hermanos y cuidadores, junto a su madre y una amiga de la familia

Cualquier día es bueno para reivindicar la igualdad familiar, pero especialmente hoy, 8 de marzo, queremos pedir y remover conciencias para fomentar la igualdad en cuidados y en cariño hacia nuestro familiar con ELA.

Y es que las tareas de los cuidados son de ambos, de los hijos y de las hijas, pero es que además, el paciente quiere los cuidados y la cercanía de su hijo y de su hija. Todos los hijos, con sus diferencias, aportan mucho en los cuidados y en cariño.

Por humanidad y solidaridad familiar, no podemos cargar en una sola persona de nuestra familia, la tarea de cuidadora única. Eso sería anular el proyecto vital del cuidador único y provocarle angustia, estrés, depresión y ansiedad… lo que se conoce como “síndrome del cuidador quemado”. La situación ideal es organizarse para que los cuidados recaigan en todos los miembros de la familia por turnos.

Y, además, la familia debe hacer todo lo posible, para contar por unas horas al día con la ayuda de un cuidador externo porque oxigena las relaciones familiares. “Está claro que la familia necesita descansar de nosotros y nosotros de ellos… También es normal que se establezca una relación de confianza, incluso de complicidad entre el enfermo y su cuidador. Es como lo veo yo”, comenta en Facebook Adilia Aires, paciente con ELA.