Adilia Aires, super conocida paciente con ELA y reconocida bloguera y activa de Facebook, fallecida hace un año, sigue estando con nosotros. Esta paradoja casi imposible, se hace realidad en nuestros corazones y en nuestros recuerdos.

Hoy, la mirada particular y única de Adilia, atraviesa su libro “El Blog de Adilia Aires, una recopilación de todas las entradas de su blog, desde 2010 a 2018, que sus hijas han decidido plasmar en papel, para tener a su madre presente y alcance de la mano.

Quienes la conocimos, sabemos que ella era reacia a las tecnologías, no sabía ni usar el mando de la televisión, pero con la llegada de la ELA y la imposibilidad de hablar o escribir, y a la par con una vitalidad interior salvaje, Adilia aprende a comunicarse a través de un dispositivo ocular, de escritura con la mirada en la pantalla de su ordenador. En poco tiempo y a través de este sistema de comunicación, Adilia inicia su blog y hace cientos de amigos a través de Facebook. Era el año 2010.

El blog hoy lo tenemos en formato libro de bolsillo, casi 500 páginas de entradas diversas y temática variada que nos atrapan desde la primera línea en un recorrido personal a través de lugares de su memoria y de su vida cotidiana, que nos enganchan por su sentido del humor sutil, por un mirada crítica e inconformista, por su integridad personal y su humanidad, porque ella es única, inteligente y sobresaliente.

En este libro encontramos la Adilia Aires autora que todos hemos conocido, llena de historias y anécdotas, que un día está en su pueblo natal en Portugal disfrutando de su infancia y otro en aeropuerto de Sevilla contando lo ocurrido a una amiga suya con un traje de flamenca que tenía que facturar, o en casa con el abuelo Ángel.

Entre las páginas también encontramos a su familia, tan importante en su corazón y en su supervivencia debido a su estado personal de absoluta dependencia que la obliga a permanecer en casa, con sus hijos Jonatan, Rosalía y Mylena como cuidadores y protagonistas de historias sacadas de anécdotas cotidianas y cercanas, pero con la mirada tierna de una madre.

Adilia, toda una mente inquieta que se desfoga con la escritura a través de su mirada cargada de sentimientos, y que comparte con cientos de amigos de todos los rincones de la red global de Internet, sigue estando con nosotros, en un lugar privilegiado de nuestro corazón.