La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) se puede agrupar en cuatro subtipos de enfermedades conforme a los patrones de cambios en las señales eléctricas en el cerebro. Según han descubierto los investigadores de la Universidad de Dublín, en Irlanda.

Estos hallazgos pueden ser valiosos para seleccionar a los pacientes con mayor probabilidad de beneficiarse en ciertos ensayos clínicos.

Redes cerebrales en la ELA

«Comprender cómo se interrumpen las redes cerebrales en ELA ha sido el foco de nuestra investigación durante los últimos 10 años», manifiesta Bahman Nasseroleslami, investigador principal.

“Este trabajo muestra que estamos en el camino correcto y que las tecnologías que hemos desarrollado para capturar la actividad eléctrica en el cerebro pueden identificar diferencias importantes entre diferentes grupos de pacientes”, agrega.

El estudio titulado, «EEG en estado de reposo revela cuatro subfenotipos de esclerosis lateral amiotrófica», se ha publicado en la revista Brain.

Este estudio sugiere que la variabilidad en la ELA refleja la interrupción de diferentes redes neuronales en el cerebro. Son grupos de neuronas conectadas o funcionalmente asociadas. Por lo tanto, las herramientas que miden la actividad eléctrica de estas redes pueden proporcionar información sobre los cambios funcionales asociados con enfermedades neurodegenerativas como la ELA.

Este equipo médico ya ha demostrado que la electroencefalografía (EEG) en estado de reposo, que mide la actividad eléctrica del cerebro sin tareas ni instrucciones, puede capturar las redes motoras y cognitivas afectadas en la ELA.

Ahora, el equipo usó EEG en estado de reposo para determinar si diferentes patrones de interrupciones de la red neuronal pueden identificar subgrupos de pacientes con ELA con distintos resultados de la enfermedad. Si es así, esta técnica se puede utilizar para «revelar respuestas potencialmente diferentes a la terapia», escribieron.

95 participantes ELA y 77 controles sanos

El estudio incluyó a 95 pacientes con ELA que habían sido diagnosticados en los últimos 18 meses. De estos, 70 tuvieron un inicio en las extremidades, 21 tuvieron un inicio bulbar (los problemas para hablar o tragar fueron los primeros síntomas) y 4 tuvieron un inicio respiratorio. Además, 5 pacientes tenían ELA con demencia frontotemporal (FTD) y 11 tenían mutaciones en el gen C9orf72, que está asociado con la ELA familiar.

Los datos sobre la gravedad de la enfermedad se determinaron mediante las puntuaciones de ALSFRS-R y ECAS, así como el inventario de comportamiento de Beaumont. A modo de comparación, también se incluyeron 77 controles sanos emparejados por edad, pero no por sexo.

Las grabaciones de EEG se realizaron durante un estado de reposo, en el que los participantes se sentaron en una silla cómoda y se les pidió que se relajaran mientras miraban la letra X en una hoja de papel colocada frente a ellos. Las pruebas se dividieron en tres sesiones de grabación de 2 minutos, lo que permitió descansar entre sesiones para garantizar que los participantes permanecieran despiertos en las distintas pruebas.

“Hemos demostrado que los grupos basados en patrones de interrupción en las redes cerebrales están asociados con agregados reproducibles de atributos clínicos y la tasa de progresión de la enfermedad, lo que confirma la relevancia clínica de nuestros hallazgos”, escriben los autores. “Esto indica que estos patrones neurofisiológicos brindan información adicional a la que se discierne solo mediante la evaluación clínica”.

Este es un trabajo muy importante. Un paso importante para proporcionar el fármaco adecuado para el paciente adecuado en la heterogeneidad de la enfermedad. Esta investigación revolucionaria ha demostrado que es posible utilizar patrones de disfunción de la red cerebral para identificar subgrupos de pacientes que no pueden distinguirse mediante un examen clínico.

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