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DECLARADA DE UTILIDAD PÚBLICA

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imagen de una boca abierta

Higiene bucal en la ELA bulbar

El cuidado de la boca es una parte fundamental en la atención a las personas con ELA, especialmente en la fase bulbar, donde la acumulación de saliva, las dificultades para tragar y el riesgo de atragantamiento generan ansiedad tanto en el paciente como en sus familiares.

Con el objetivo de ayudar a las familias en esta situación, compartimos un protocolo de higiene bucal elaborado a partir de la experiencia de una cuidadora que, con toda la buena voluntad, aplicó estas pautas con su madre, diagnosticada de ELA bulbar, logrando mejorar su bienestar diario.

Materiales recomendados


Para llevar a cabo la higiene bucal de forma eficaz y segura, se recomienda contar con:

  • Tosedor
  • Aspirador de saliva
  • Hisopos de glicerina
  • Colutorio de clorhexidina
  • Gasas estériles
  • Vaso con agua
  • Guantes
  • Limpiador lingual

Procedimiento básico

  • Realizar la higiene antes de las comidas o de la toma por PEG.
  • Iniciar con el tosedor, contando unos segundos para ayudar a movilizar secreciones.
  • Usar el aspirador de saliva, apoyándolo suavemente en la zona interna de la mejilla para retirar saliva y mucosidad.
  • Limpiar la boca con hisopos (bastoncillos para la higiene bucal) de glicerina o con una gasa estéril humedecida en agua con clorhexidina y enrollada a nuestro dedo, en mejillas internas, paladar, lengua y encías. Evitando la parte posterior de la garganta.
  • Repetir la operación a los pocos minutos si es necesario, y mantener la hidratación frecuente de la boca con gasas o hisopos.
  • Utilizar diariamente el limpiador lingual para prevenir placas y hongos.
  • Los labios se resecan y duelen, utilizar frecuentemente vaselina para hidratarlos.

Consejos útiles

  • Escuchar un “gorgoreo” con el tosedor puede indicar acumulación de mucosidad.
  • Es normal que el paciente se fatigue o se inquiete al principio; la técnica no es invasiva y aporta alivio durante varias horas.
  • Realizar la higiene tres veces al día: al despertar, a medio día y antes de dormir suele ser suficiente si no hay resfriado.
  • Consultar siempre con el equipo médico las opciones de tratamiento complementario para el exceso de saliva, como el uso de fármacos o infiltraciones de toxina botulínica (bótox), que han mostrado eficacia en algunos casos.

Este protocolo práctico puede ayudar a reducir el malestar, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida de la persona con ELA y de quienes la cuidan.

Texto escrito por Ana Belén García Valenzuela, cuidadora de paciente ELA

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