Un equipo internacional de investigadores liderados por científicos del Instituto de Inmunología de la Jolla en California (Estados Unidos), han hallado evidencias que sugieren que la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) podría implicar un componente autoinmune, es decir, que el sistema inmunitario ataque por error células del propio organismo.
La ELA es una enfermedad neurodegenerativa caracterizada por la pérdida progresiva de neuronas motoras. Hasta ahora, su origen ha sido atribuido principalmente a factores genéticos, tóxicos y de envejecimiento neuronal. No obstante, el nuevo estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Nature, aporta datos que respaldan la hipótesis de que desencadenantes inmunitarios puedan jugar un papel relevante.
Principales hallazgos
- Los investigadores han observado que células T CD4⁺ inflamatorias (linfocitos del sistema inmune) reconocen determinadas proteínas del sistema nervioso en pacientes con ELA.
- Las respuestas inmunitarias detectadas se acompañan de producción de citocinas como IL-4 e IL-10, y no parecen depender ni de la edad ni del tiempo transcurrido desde el diagnóstico.
- En algunos casos, los perfiles inmunitarios con mayor producción de la citocina antiinflamatoria IL-10 se relacionan con una mayor supervivencia prevista según el modelo ENCALS.
- Aunque el estudio se centra en pacientes con mutaciones en el gen C9orf72 (implicado en cerca del 40 % de los casos de ELA familiar), los autores no descartan que otros mecanismos autoinmunes o inflamatorios puedan estar presentes también en formas esporádicas de la enfermedad.
Qué implicaciones tiene
Es importante aclarar que identificar indicios de autoinmunidad en la ELA no significa que esta sea una enfermedad autoinmune clásica (como la diabetes tipo I o la esclerosis múltiple). Sin embargo, estos resultados abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas centradas en regular el sistema inmunológico.
Aún quedan numerosas incógnitas por resolver: cómo se originan estos autoantígenos en el sistema nervioso, cuál es su papel específico en el desarrollo de la ELA, y cómo interactúan estos mecanismos con otros factores ya investigados. Pero lo que está claro es que este hallazgo pone el foco en aquellas intervenciones basadas en una manipulación inteligente del sistema inmunológico en ELA, algo largamente sospechado por muchos.
Fuente de la información: Sciencemediacentre.es





