El turismo de células madre, es decir, la práctica de viajar a otros países para recibir infusiones celulares para luchar contra enfermedades sin tratamiento razonable dentro de la medicina, como el parkinson o la ELA, no ofrece resultados positivos y es un fraude.
Así lo aseguró la semana pasada el presidente de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, en Zaragoza, donde participó en la X Reunión de Coordinadores de Trasplantes y Profesionales de la Comunicación y, en la que ha intervenido con una conferencia sobre este asunto.
Antes de la inauguración del encuentro, explicó a los medios de comunicación que el turismo de células madre lo practican personas con enfermedades sin tratamiento en sus respectivos países y que «buscan una esperanza en distintos lugares del mundo», fundamentalmente en China, países latinoamericanos como Colombia y Cuba o en Ucrania.
Estos pacientes se someten a infusiones de células madre de distintas procedencias, como cordón umbilical, embriones o fetos, para intentar curarse, pero Matesanz ha advertido de que los resultados de estas prácticas, que muchas veces rozan la ilegalidad, son «totalmente inciertos y muchas veces desembolsando cantidades muy importantes, de hasta 20.000 euros».
Resultados «nulos» en el mejor de los casos, pero que pueden llegar a ser «negativos» para la salud, y por descontado «para el bolsillo». Quienes ofrecen estos tratamientos, «venden esperanza a pacientes que no tienen solución clara dentro de la medicina oficial», y la misión de la ONT es informar al ciudadano de los riesgos que se corren.
Sobre qué pueden hacer los gobiernos para evitar estas prácticas, no autorizadas por la Agencia del Medicamento Española ni por las autoridades sanitarias, Matesanz ha explicado que España, en colaboración con los países de América Latina, suscribió la llamada Declaración de Quito, en la que los países se comprometían a informar a los ciudadanos de los riesgos de estas prácticas y a alertarles de que «los milagros no existen».
En cualquier caso, ha reconocido que «no se puede ir contra la libertad individual», y si una persona «quiere ir a por soluciones mágicas, difícilmente se puede prohibir».
Sin embargo, dentro de España es «difícil» que se dé un caso, porque todas las terapéuticas que se ofrecen están avaladas. Por su parte, el coordinador de trasplantes de Aragón, José Ignacio Sánchez-Miret, ha precisado que todos los tratamientos con terapia celular que se establecen en la comunidad «están encuadrados en programas experimentales controlados y con autorización».