La ELA puede afectar a la boca debido a la pérdida de movilidad de la musculatura, por lo que es fundamental cuidarla desde el inicio para evitar complicaciones. Tras el diagnóstico, se recomienda realizar una visita al dentista para una limpieza profesional y para recibir consejos adaptados a cada caso.
Con el paso del tiempo, cepillarse los dientes puede resultar más difícil, pero se vuelve aún más necesario. Lo ideal es hacerlo tres veces al día, después de cada comida y, especialmente, por la noche antes de dormir. Incluso si ya no se ingieren alimentos por vía oral, es esencial mantener la higiene bucal con la misma frecuencia.
Cepillo eléctrico
El cepillo eléctrico es la mejor opción, ya que ofrece una limpieza más profunda con menos esfuerzo que el manual.
- Si puedes eliminar por ti mismo la pasta sobrante, utiliza una pequeña cantidad de pasta de dientes con flúor, que ayuda a prevenir la caries.
- Si no es posible retirar la pasta por ti mismo, basta con mojar el cepillo en un colutorio: la acción de las cerdas al frotar será suficiente para una limpieza eficaz, además de aportar frescor y protección anticaries.
Cuando la persona no puede cepillarse sola, debemos ayudarle. Este gesto no solo garantiza una buena salud bucal, sino que también es una muestra de cuidado y cariño que mejora su bienestar y salud.
Para acompañar a nuestro familiar en esta rutina:
- Procura hacerlo siempre a la misma hora y de la misma manera, para que se convierta en un hábito.
- Para iniciar el cepillado abrimos suavemente la mejilla y los labios con los dedos.
- Cepilla todos los dientes y muelas, uno a uno, con el cepillo eléctrico.
A tener en cuenta: limpiar los dientes únicamente con una gasa empapada en colutorio no es eficaz, ya que no produce fricción ni arrastra la placa.
Seda dental y cepillos interdentales
El cepillado no es suficiente por sí solo. Una higiene completa incluye el uso de seda dental o cepillos interdentales, al menos una vez al día, siempre que el paciente pueda realizarlo y no exista contraindicación médica. Así se eliminan restos de comida entre los dientes que pueden causar mal olor y caries.
Recuerda también que lavar los dientes implica:
- Limpiar la lengua.
- Enjuagarse con colutorio o utilizar espray bucal.
¿Por qué limpiar la lengua?
En la lengua se acumula una gran cantidad de bacterias. Limpiarla a diario es esencial para evitar mal aliento, infecciones bucales y la proliferación de gérmenes.
Para ello, se recomienda un limpiador lingual (por ejemplo, Halitas, disponible en farmacias por unos 4 €).
Modo de uso:
- Sacar la lengua e introducir el limpiador intentando llegar lo más atrás posible.
- Arrastrarlo desde el fondo hacia la punta, unas 7 veces, enjuagando el limpiador tras cada pasada.
- Repetir también en los laterales de la lengua.
- Finalizar con un buen enjuague de agua.
Enjuagues bucales y espráis
Los enjuagues líquidos y los espráis son un buen complemento para la higiene diaria.
Si la persona tiene dificultades para controlar la deglución, no deben utilizarse enjuagues líquidos. En estos casos, es preferible optar por espráis de clorhexidina, que además ayudan en el tratamiento de pequeñas infecciones o llagas. El precio ronda los 8 €.
Hidratación de los labios
Después del cepillado conviene secar suavemente la cara y aplicar un poco de vaselina en los labios para evitar grietas, que resultan dolorosas.
Beber agua en abundancia
Algunas personas con ELA sufren sequedad bucal debido a determinados fármacos. Para combatirla se recomienda beber abundante agua cada día.
Si no es posible beber por vía oral, se puede hidratar la boca con un espray de agua, lo que también ayuda a prevenir el mal aliento.
Para tener en cuenta
Aunque el dentista o el cirujano maxilofacial no forman parte del equipo multidisciplinar de ELA, nuestra Enfermera Gestora de Casos puede derivarnos a estos especialistas en caso de dolor dental u otras necesidades.
Es importante comunicar siempre a la enfermera cualquier problema relacionado con la boca. Ella nos orientará y ayudará a resolverlo.






2 respuestas
Es bueno también usar los irrigadores. Son económicos. A mí me lo ha recomendado mi dentista.
Sí, también ayudan mucho. Muchas gracias Guillermo