Hoy me siento afortunado. Hoy. No fue así en meses anteriores
En enero de 2023 fallece mi mujer, enferma de ELA, de la que fui su cuidador durante toda la enfermedad, la ELA.
Ni que decir tiene que los 12 primeros meses después de su fallecimiento me los pasaba llorando en casa, y por las esquinas. No encontraba consuelo.
Como los últimos cuatro meses su enfermedad, la ELA, se comunicaba con la aplicación Iris Tobïi escribió unos textos preciosos que le salían del alma y, cuando formateé el ordenador para devolverlo, descubrí tal belleza y sosiego en ellos que, pensé que no debía perderse ese pensamiento, y me embarqué en la idea de publicarlos.
Las pequeñas cosas llegan al alma
Me llevó un año gestionar el libro. Pero la presentación tuvo tanta aceptación por parte de los asistentes, que vendimos 307 ejemplares en ese momento.
Ahí sentí que mi vida empezaba a dar un cambio. Mari Carmen había muerto, pero yo empezaba a revivir.
Aunque Mari Carmen sigue conmigo, seis meses después puedo volver a sonreírle a la vida; mi labor ha sido disfrutar de las pequeñas cosas que ella nos enseñó: compartir vivencias con mi familia, hablar con amigos, sobre todo relacionándome con ellos ya sea desayunando, almorzando o cenando.
Ayudar a los demás, nos ayuda
Además, colaboro en actividades que, por mis conocimientos o experiencia, entiendo puedo ser útil: ayudar a reparar las pequeñas averías que con frecuencia se nos presentan en el hogar, pequeños problemas informáticos o con recetas de cocina, etc.
He descubierto que me gusta hablar y escuchar a aquellas personas que han pasado o están pasando por situaciones tan difíciles o más que las mías.
También dedico parte de mi tiempo a los centros con los que estoy comprometido: Ateneo de Mairena y la Asociación ELA Andalucía.
Aficiones para desconectar
El día me deja tiempo para disfrutar de la música, de una discoteca con discos de vinilo y CD desde el año 1974, que tenía olvidada en la estantería y que ahora estoy redescubriendo. Sobre todo, cuando selecciono algún disco y saboreo canciones de Carlos Cano como La alhacena de las monjas y otras muchas de la época. Son momentos que, aun estando solo en casa, no me siento solo.
Es verdad que la vida puede ser tan dura como queramos verla. Pero la mirada de un amigo puede ayudarnos a ver en él un ser maravilloso y un motivo para seguir viviendo y sonriendo.
Manuel Quero
Excuidador y miembro de la Asociación ELA Andalucía.






10 respuestas
Es muy hermoso lo que nos cuentas, yo tengo el libro de Mari Carmen y es muy emotivo, mi marido tiene ELA, co DFT. Es muy duro
Buenos días, mi nombre es Paz Mapelli, soy hermana de paciente con ELA.
Le agradecería me dijese cómo se llama el libro que escribió.
Muchísimas gracias
Hola Paz, el libro se llama La Dulzura de Conservar la Alegría. Un abrazo muy grande
Hola Manuel,
Dices tanto en estos párrafos… Me conmueve lo que expresas y te doy las gracias por brindar lo mejor de ti a los que te rodean.
Quería preguntar si ese libro está a la venta.
Un abrazo del alma.
Hola Raquel, muchas gracias por tus palabras. El libro está a la venta en la Asociación. Si quieres te envío uno a casa o pasas a recogerlo, estamos en Sevilla. Un abrazo grande
Hola Isabel. Muchas gracias. Sí, quisiera comprarlo. Te envío un mensaje a tu email. Abrazo.
Celebro que estés redescubriendo la vida a tu alrededor. Eso denota sensibilidad y fanas de superacion. Un abraz
Te deseo sigas ayudando a las personas , yo perdí a mi hijo con ELA y como tú yo también fui su cuidadora , llevaré en mi alma su pérdida y el valor que demostró llevando dignamente su enfermedad, su sonrisa permanecerá grabada en mi memoria , aún lloro más que por él por mi , te mando un abrazo y mis deseos que sigas con todo lo que te haga feliz
Admirable tu gran labor Manuel. Un tierno abrazo a todos los cuidadores.
Gracias por tus palabras Fani. Un abrazo grande para ti, tenemos ganas de verte