Qué lejos queda la pandemia, y menos mal. Ojalá nunca tengamos que volver a sufrirla
Ahora llega la campaña de vacunas y allá que voy de cabeza. Respeto a aquellos que no la usen, en mi caso no puedo permitirme lujos. Y ya sé que según la enciclopedia madres «los resfriados y gripes se cogen de andar descalzo y no ponerte la camiseta». Pero yo, por si las moscas o por si los virus, mejor me la pongo.
La vulnerabilidad de los enfermos de ELA
Bromas aparte, porque al menos yo lo entiendo así, vengo a hablar de lo tremendamente vulnerables que somos los enfermos de ELA. Nuestra mayor debilidad reside en la atrofia de la musculatura y no, no me refiero a la que nos permite andar, así se puede vivir. Me refiero a la musculatura que nos permite respirar.
No hay mayor enemigo en términos de agentes externos que un virus. Y queridos y queridas, somos un «Ikea en sábado» como contenedores de patógenos y bichejos deseando habitar nuevos espacios vitales.
Una lección importante
Recuerdo cuando visité por primera vez la Alhambra con amigos y en la cola había un autobús de japoneses de los cuales dos o tres iban con unas mascarillas. Hablamos del año 2000. Iluso de mí comenté: «Qué exagerada la china, ni que en España le vayamos a contagiar algo». La respuesta de mi colega fue: «Te equivocas, son ellos los que estarán resfriados y lo hacen por respeto para no contagiar a nadie alrededor». Ese día fue una gran lección para mí.
La importancia de prevenir
Volviendo a la raíz del tema y sin ánimo de resultar un ogro o el típico desagradable, simplemente me gustaría explicaros lo sumamente importante que es proteger a aquellos que tenemos enfermedades graves. Prevenir en este caso siempre será mejor que curar. No me quiero acordar del último resfriado, precisamente tres días después del evento de Team ELA en agosto, donde yo mismo me dejé llevar por la emoción y el agradecimiento fundido en besos y cientos de abrazos.
Un toque de humor
Para terminar y como nota de humor me gustaría regalar este fragmento de una secuencia antológica de la serie Poquita fe. Y es que los españoles lo llevamos en el ADN. ¡Salud!
Testimonio de Miguel Ángel Roldán, paciente con ELA






Un comentario
Buenas Miguel Ángel, como es el subconsciente me levante del PC a ponerme una camiseta jajajaj que cosas soy de Armería. Un saludo